Y no me he vuelto loco ni es Marco quien ha ideado este post. Vía meneame me entero de que el sexo en la oficina mejora la productividad .
Ni corto ni perezoso y ciego por los más limpios ( claro está ) deseos hacia la señora siento en la punta de mi abotargado cerebro unas ingénuas ganas de trabajar y trabajar y trabajar cada vez más y más y más duro con ella, codo con codo,pechito con pechito y ombligo con ombligo...
Zafado de mis febriles sueños, ahora entiendo la alegría con la que Avelino viene todos los días a trabajar y es que las relaciones almorrana-almorrana también dan sus frutos y alegrías ( pero de otra clase ).
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario